¡Muy buenas! ¿De qué quieres hablar?

Te preguntarás, igual que yo, cómo se puede hablar aquí y de qué.
El de qué, tú mismo. Eso sí, guardando las formas típicas de respeto y buen gusto. Ten en cuenta que en el Oyak te puedes encontrar muchas sensibilidades y no queremos herir ni ofender a nadie. Además, seguro que tú tampoco quieres que te hieran o te ofendan.
El cómo, te lo explico ahora mismo. De dos maneras: - Una, escribiendo un comentario a cualquiera de las entradas del blog y sumándote así a una de las conversaciones. - Y otra, escribiendome a mi, o sea, a the.oyak@gmail.com para iniciar una conversación o un tema. Lo que envies al e-mail será publicado como entrada para que otros puedan continuar la conversación. ¿Te has enterao? Pues BIENVENIDO Y ADELANTE.

lunes, 12 de febrero de 2007

Juega con las armas que tienes

Cuando no tienes más remedio que ganar, no puedes seguir jugando a ver que pasa y esperar a que el otro empiece a fallar. Si yo estoy fallando, tengo que cambiar rápidamente mi forma de juego y no insistir en que me entren de 3, si hoy no me entran de 3. Aunque el otro me esté machacando a triples, si a mi no me entran, tengo que jugar a penetrar en la zona, trabajar desde el poste alto, buscar personales, etc. Esta reflexión la hago a raíz de un partido de baloncesto que vi ayer. Sí, es una de mis aficiones desde la infancia, jeje. Me gusta el baloncesto.
En la vida, uno no progresa por ser más perfecto que el otro, sino porque sabe utilizar las cualidades que tiene mejor que el otro. Eso lo aprendí de pequeño, cuando mi condición física casi siempre era inferior a la de mis amigos y en el deporte tenía que trabajar duro para conseguir lo que otros conseguían con mucho menos esfuerzo. Quizás eso me formó un carácter más luchador, de no resignarme y pelear hasta el final, de buscar siempre nuevas formas y sacar el mejor rendimiento de mis cortas cualidades. El que profesores y educadores creyeran en mi espíritu de lucha me ayudó mucho a ir consiguiendo metas en mi vida. Que el otro juegue sus armas, que yo jugaré las mías. GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN CREÍDO EN MÍ Y ME HAN APOYADO

2 comentarios:

la locutora de Rafa dijo...

Y tú, ¿en cuánta gente has creído?, ¿la has apoyado?, ¿le has enseñado a ver sus virtudes?.
Creo que cada uno vemos nuestras cosas positivas cuando se reflejan en otras personas.
Aunque pase el tiempo, aunque las llamadas cesen, aunque la vida siga, siempre estaremos rondándote :)

YAGO dijo...

Vaya preguntitas, Rosa. Me haces pensar y además con un sentimiento de culpa. Me pregunto si mi presencia en este mundo hace la vida más agradable y más llevadera a alguien, o si soy una losa y un incordio. Uff, ¿pa qué pensaré tanto?